Accesibilidad y Coronavirus – Excusa u Oportunidad

Hace unos años, en 2015 exactamente, Víctor Küppers dijo en su conferencia “Actitud” en TEDx que el valor de una persona se puede determinar con la fórmula (conocimiento + habilidad) x actitud.
Esta fórmula viene a decir que por mucha formación que tengamos (conocimiento) o habilidades ya sean innatas o adquiridas con nuestra experiencia laboral, lo que diferencia unas personas de otras es su actitud ante la vida de modo que de su manera de afrontarla dependerá si las personas sumamos o restamos; si nuestra actitud es positiva, la ecuación dará un resultado positivo, pero si es negativa, el resultado siempre será negativo independientemente de la calidad y cantidad de nuestra formación y experiencia.
en el mundo existen tantas formas de pensar como personas, pero podríamos crear dos grandes grupos según la manera que éstas tienen de comportarse frente a situaciones adversas, quienes buscan una excusa y quienes ven una oportunidad.
la accesibilidad es una disciplina, un fenómeno en el que podemos usar la situación actual de pandemia por el COVID19 como excusa para que nada cambie o aprovecharla como una oportunidad para conseguir un mundo inclusivo e incluyente… lo contrario supondría alimentar un mundo más exclusivo y más excluyente lo que, sea dicho de paso, suena bastante mal, ¿no?
Pongámonos manos a la obra pues. En el sector que conozco sobre manera, el de la accesibilidad tecnológica, esta pandemia ha demostrado la utilidad de las tecnologías de la información (TIC’s) para contener la propagación del virus con soluciones como el teletrabajo, la telebanca, las compras on-line o la tramitación telemática de gestiones administrativas.
Creo firmemente en el poder de inclusión de la tecnología, pero como toda herramienta, si no la utilizamos adecuadamente podemos convertirla en un arma; un arma de exclusión social. Todos los ejemplos de trámites telemáticos que he puesto antes, no pueden ser llevados a término por todas las personas. Algo tan simple como consultar el saldo en una cuenta bancaria, no digamos ya hacer una transferencia o usar un datáfono, puede presentar barreras de accesibilidad insalvables para personas que quedan automáticamente excluídas de esos trámites. El resto de ejemplos no los he traído por casualidad, ya que representan las tareas más básicas de primera necesidad que se nos han planteado durante la cuarentena. Una compra en un supermercado on-line que una persona pudiera hacer por considerarla más segura que presencialmente, ha resultado imposible en muchos casos si la persona es ciega…
… un botón con una imagen sin descripción textual, una validación con un captcha, un control que solamente puede ser ejecutado con el ratón, son unos de los muchos ejemplos que pueden pasar desapercibidos pero que determinan la diferencia entre inclusión y exclusión.
La legislación en materia de accesibilidad definida en la norma EN 301 549 es clara con respecto a qué nivel de accesibilidad tienen que tener las TIC’s y quién las tiene que cumplir, otra cosa es que se cumpla.
Por eso, más allá del mero cumplimiento de la legislación, podemos usar esta pandemia como excusa para no invertir en accesibilidad argumentando cuestiones económicas y contribuyendo a seguir teniendo un mundo exclusivo y excluyente, o aprovechar la oportunidad que se nos brinda con el incremento del uso de las tecnologías de la información para que el mundo hacia el que nos encaminamos sea inclusivo e incluyente aumentando al tiempo nuestro público objetivo, nuestra cuota de mercado y la sostenibilidad de nuestras organizaciones.
Excusa u oportunidad, actitud ante la vida al fin y al cabo.

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